Fraile Franciscano Menor
(1879 - 1967)

Fray Giacomo Bulgaro

Zapatero hasta los 50 años - Portero en el convento de San Francisco por 30 años - Siervo de Dios, encaminado hacia la beatificación.

Nacido en Corticelle Pieve (Brescia-Italia) el 29 de enero de 1879, a los once años se traladó a Brescia con su familia. Su padre murió en 1892, dejando a su mujer y a cinco hijos pequeños. Giacomo empezó a trabajar en el taller de un zapatero. Se criaba generoso y querido, aficionado al hogar y diligente en sus deberes. Tenía 18 años cuando murió su madre y al quadarse sin ninguna guía más, se dejó progresivamente arrastrar por malas compañías. Abandonó la práctica religiosa, se volvió desganado, insatisfecho de sí y huraño hacia los otros.

En ocasión de la fiesta de la Inmaculada de 1913 vivió la experiencia de la conversión. Desde hacia tiempo abrigaba en su alma el remordimiento por una vida diferente de los ideales de su adolescencia.

Imagen de la Virgen que se venera en el santuario de Madonna della Pieve en Corticelle (Brescia -Italia) El 8 de diciembre de 1913, en el santuario de la Madonna (Virgen) en Corticelle, enconró la gracia y la fuerza para ponerse a seguir a Jesús. Durante otros 15 años vivió en Brescia como laico ejemplar, empeñado en el trabajo de zapatero y en una fuerte demonstración de fe. Empezaba todas sus jornadas rezando tres horas en la iglesia de San Giovanni (San Juan); colaboraba con el cura de la parroquia en la instrucción religiosa de los chicos; en su casa reunía e instruía a los niños que no iban a la iglesia. Era amable con los pobres: a ellos destinaba la parte de su ganancia que no le hacía falta estrictamente. Tuvo familiaridad y amistad con el siervo de Dios don Giovanni Battista Zuaboni, con Giorgio Montini y con el joven Giovanni Battista Montini, futuro Papa Pablo VI.

La portería del convento de San Francisco en Brescia (Italia) A los 50 años entró en el convento de San Francesco (San Francisco) en Brescia y tomó el hábito de los frailes franciscanos menores conventuales. En el año de noviciado tuvo como maestro el español padre Dionisio Vicente y Ramos, santo y docto religioso, ya beatificado. Encargado de la portería y de cuidar a los pobres, fray Giacomo ejercía cada encargo con diligencia y paciencia extaordinaria. Durante treinta años sirvió la portería y a los pobres con sonrisas y paciencia; continuó su trabajo de zapatero reparando los zapatos de los frailes, de los jovenes clerigos y de muchos indigentes.

El secreto de su vida fue el rezar continuo y profundo que tenía como don. Vivió la obediencia de una manera radical, en total dependencia de sus superiores; reservado por su carácter, quiso para sí el último puesto en todo, contento con servir sin llamar la atención, según el estilo de vida de la Virgen María, a quien era muy apegado.

Sólo después de su muerte se conoció la esencia mística de su espiritualidad. En sus Diarios escritos por orden de los superiores, fray Giacomo, por medio del sencillo lenguaje del hombre de pocos estudios, asentó experiencias interiores y locuciones que lo unen a los místicos. Transcurrió los últimos años relegado a su celda, imposibilitado a caminar y padeciendo de las molestias de su edad (tenía casi 90 años).

La tumba del Siervo de Dios fray Giacomo Bulgaro, en la iglesia de San Francisco en Brescia (Italia) Murió la tarde del 27 de enero de 1967 y fue enterrado en el cementerio de la ciudad.

El 17 de noviembre de 1989 empezó el proceso diocesano para reunir los escritos y las memorias relativos a su vida y a su virtud. Concluida la búsqueda diocasana, en 1991 se trasladaron los testimonios a Roma, a la competente Congregacíon.

La tarde del 28 de abril 1994 el cuerpo de fray Giacomo fue trasladado e inhumado en la iglesia San Francisco de Brescia.
Desde entonces su tumba es meta de peregrinaje para muchos creyentes que tratan de conformarse a Cristo.






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